Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son las 17 metas globales que la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó en 2015 dentro de la Agenda 2030, con 169 metas específicas e indicadores asociados. Son un marco de referencia común para gobiernos, empresas y organizaciones, no una certificación ni una norma exigible.
En la práctica ecuatoriana
Conviene empezar por lo que no son, porque ahí se pierde casi todo el valor. Los ODS no son una certificación, no se auditan y nadie los otorga: son un marco de referencia. Colocar seis iconos de colores en la memoria anual no acredita nada y, si no hay una meta detrás, es exactamente el gesto que un lector informado lee como greenwashing.
Lo que sí aportan a una empresa ecuatoriana es un lenguaje compartido. Cuando un comprador europeo, un banco, un cliente corporativo o una entidad multilateral pregunta por sostenibilidad, los ODS son la referencia en la que ya se entienden, y traducir lo que la empresa hace a ese marco ahorra explicaciones. La conversación deja de ser «somos responsables» y pasa a ser «contribuimos al ODS 8 con este indicador y esta cifra».
El método que convierte el marco en algo utilizable tiene tres pasos y ninguno requiere consultoría cara. Priorizar: de los 17, una empresa influye realmente en tres o cuatro; elegirlos sale del cruce entre su actividad y lo que sus grupos de interés consideran material, no del gusto de la gerencia. Bajar a meta específica: el ODS es demasiado amplio para gestionarse, pero sus 169 metas sí son concretas —el ODS 8 incluye la meta de proteger los derechos laborales y promover entornos de trabajo seguros—. Y medir: sin indicador con línea base y valor actual, la alineación es decorativa.
Cuáles suelen ser materiales en la industria ecuatoriana, por si sirve de atajo: el ODS 8 (trabajo decente) en cualquier empresa con nómina; el ODS 12 (producción y consumo responsables) en manufactura y agroindustria; el ODS 6 (agua) en florícola, camaronera y alimentos; el ODS 5 (igualdad de género) donde hay brecha salarial o de participación medible; y el ODS 13 (acción por el clima) en operaciones intensivas en energía o transporte.
Una advertencia de gestión que ahorra disgustos: la alineación con ODS no sustituye al cumplimiento. Una empresa puede reportar contribución al ODS 8 y tener incumplimientos laborales o de seguridad y salud; cuando eso sale a la luz, el daño reputacional es mayor que si nunca hubiera reportado. El orden correcto es cumplir primero, medir después y comunicar al final. Si quiere el detalle del ejercicio de alineación —priorización, metas e indicadores—, lo desarrollamos en nuestro servicio de alineación ODS para empresas; esta ficha define el marco y su alcance.
Ejemplo
Una exportadora de flores de Cayambe incluye en su memoria los logos de nueve ODS. Un comprador holandés pide, para cada uno, el indicador y la cifra del año anterior. La empresa solo pudo responder por dos, y el resto salió del informe en la siguiente edición.
El rediseño priorizó tres y les puso número. ODS 6: metros cúbicos de agua por tallo producido, con línea base y meta de reducción a tres años. ODS 8: índice de frecuencia de accidentes y porcentaje de personal con contrato indefinido, dos cifras que la empresa ya tenía y nunca había reportado. ODS 5: porcentaje de mujeres en cargos de supervisión, que resultó ser del 11 % y abrió una conversación interna que no existía.
La memoria pasó de nueve logos a tres objetivos con seis indicadores. El comprador la aceptó como sustento en su evaluación de proveedores, y —el efecto no buscado— la cifra del ODS 5 se convirtió en un objetivo real del comité de dirección. Tres ODS medidos valen más que diecisiete anunciados.
Términos relacionados
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- Grupos de interésLos grupos de interés, o stakeholders, son las personas y organizaciones que afectan a una empresa o resultan afectadas por sus decisiones: trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, comunidad, autoridad, financiadores.
- Criterios ESGLos criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— son el conjunto de factores no financieros con los que un inversionista, un banco o un cliente corporativo evalúa el desempeño y el riesgo de una empresa.
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- Empresa BUna Empresa B es una compañía que obtiene una certificación privada de triple impacto: acredita ante un evaluador externo su desempeño social y ambiental, la transparencia de su información y el compromiso legal de considerar a todos sus grupos de interés —y no solo al accionista— en sus decisiones.
¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
Las 17 metas globales adoptadas por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2015 dentro de la Agenda 2030, con 169 metas específicas e indicadores asociados. Son un marco de referencia común para gobiernos, empresas y organizaciones; no son una certificación, no se auditan y nadie los otorga.
¿Cómo se alinea una empresa con los ODS?
Priorizando tres o cuatro —los que salen del cruce entre su actividad y lo que sus grupos de interés consideran material—, bajando cada uno a alguna de las 169 metas específicas, que sí son gestionables, y midiendo con un indicador que tenga línea base y valor actual. Sin indicador, la alineación es decorativa.
¿Cuáles ODS suelen ser relevantes para una empresa ecuatoriana?
El ODS 8 (trabajo decente) en cualquier empresa con nómina; el 12 (producción y consumo responsables) en manufactura y agroindustria; el 6 (agua) en florícola, camaronera y alimentos; el 5 (igualdad de género) donde hay brecha medible; y el 13 (acción por el clima) en operaciones intensivas en energía o transporte.
