La epicondilitis es la inflamación de los tendones que se insertan en el epicóndilo del codo, con dolor al agarrar y girar. La lateral se conoce como codo de tenista y la medial como codo de golfista; en el ámbito laboral interesa por su relación con la fuerza de agarre, la repetición y el giro de antebrazo.
En la práctica ecuatoriana
Pese a los nombres deportivos, la mayor parte de los casos que llegan a un servicio médico de empresa no vienen del tenis ni del golf. Vienen de tareas que combinan agarre con fuerza y giro repetido de antebrazo, que es exactamente lo que describe el riesgo ergonómico del Decreto Ejecutivo 255 en su Art. 45:
«De los riesgos ergonómicos.- Los riesgos ergonómicos son los causados por un esfuerzo físico excesivo, movimientos repetitivos o posturas poco naturales durante el desempeño de un trabajo que pueden provocar cansancio, errores, accidentes, enfermedades profesionales o trastornos músculo-esqueléticos como consecuencia de un diseño inadecuado de las instalaciones, las máquinas, los equipos, las herramientas o los puestos de trabajo.»
Los puestos donde aparece con más frecuencia en la industria ecuatoriana son identificables sin necesidad de un estudio: atornillado y desatornillado manual en ensamble y mantenimiento; uso de llave, alicate y destornillador con fuerza; corte y deshuese en cárnicos y pesca, donde se suma el frío; albañilería y carpintería; peluquería; y el manejo de herramienta vibratoria. El factor que más pesa y que menos se mira es la fuerza necesaria para el agarre: una herramienta desafilada, un mango inadecuado o un guante de talla equivocada multiplican esa fuerza sin que nadie lo note.
La distinción con el síndrome del túnel carpiano importa porque las medidas no son las mismas. El túnel carpiano responde sobre todo a la desviación de muñeca y a la repetición; la epicondilitis, al agarre con fuerza y a la supinación-pronación del antebrazo. Bajar la altura de un plano de trabajo puede resolver uno y no tocar el otro.
Lo que funciona, en orden de efecto: reducir la fuerza de agarre —herramienta afilada y mantenida, mango de diámetro y forma adecuados, guante de la talla correcta, ayuda mecánica para el par de apriete—; sustituir el atornillado manual por herramienta eléctrica o neumática con control de par en las tareas repetitivas; rotar entre tareas con distinta demanda de antebrazo; y revisar la frecuencia, que es la variable que se ajusta al planificar y casi nunca se considera un control de riesgo.
Cuando aparece un caso, la obligación no termina en el tratamiento. Corresponde revisar la identificación de peligros del puesto —el Art. 47 del mismo decreto exige actualizarla de forma inmediata cuando se presentan enfermedades profesionales— y evaluar con el médico ocupacional si procede el aviso al IESS para la calificación del origen. Un caso gestionado solo como asunto médico deja el puesto intacto y el siguiente ocupante repetirá el cuadro.
Ejemplo
Una ensambladora de electrodomésticos en Quito registra en seis meses cinco casos de dolor de codo, todos en la estación de fijación de tapas. El servicio médico los deriva y recomienda pausas. Los casos siguen apareciendo.
La observación del ciclo encontró tres cosas que ninguna pausa iba a corregir: el operario da 18 aprietes por unidad con destornillador manual, el torque exigido obliga a un esfuerzo alto de supinación, y los destornilladores no tenían programa de mantenimiento, de modo que las puntas gastadas exigían más fuerza para no resbalar.
Las correcciones costaron menos que el ausentismo de un solo caso: se incorporaron dos atornilladores eléctricos con control de par en esa estación, se estableció el cambio programado de puntas, y se rotó al personal cada dos horas con la estación de empaque. Se añadió el hallazgo a la matriz de riesgos y al programa de vigilancia de la salud del grupo expuesto. En los doce meses siguientes no hubo casos nuevos en esa estación.
Términos relacionados
- Síndrome del túnel carpianoEl síndrome del túnel carpiano es la compresión del nervio mediano a su paso por la muñeca, que produce hormigueo, adormecimiento y pérdida de fuerza en la mano.
- ErgonomíaLa ergonomía es la disciplina que adapta el trabajo a las capacidades y límites de la persona —físicos, mentales y organizativos— en lugar de exigir que la persona se adapte al puesto.
- LumbalgiaLa lumbalgia es el dolor localizado en la zona lumbar de la espalda, entre el borde inferior de las costillas y el pliegue glúteo, con o sin irradiación a las piernas.
- AntropometríaLa antropometría es la disciplina que mide las dimensiones y proporciones del cuerpo humano —estatura, alcances, alturas de trabajo, masa— y las expresa como distribuciones de una población.
- Enfermedad profesionalUna enfermedad profesional es la afección aguda o crónica causada de manera directa por el ejercicio de la profesión u ocupación, por exposición a los factores de riesgo propios del puesto.
¿Qué es la epicondilitis o codo de tenista?
La inflamación de los tendones que se insertan en el epicóndilo del codo, con dolor al agarrar y al girar el antebrazo. La forma lateral se conoce como codo de tenista y la medial como codo de golfista, aunque la mayoría de los casos laborales no proviene del deporte sino de tareas con agarre, fuerza y giro repetido.
¿Qué tareas del trabajo se asocian a la epicondilitis?
Atornillado y desatornillado manual, uso de llave, alicate y destornillador con fuerza, corte y deshuese —donde además se suma el frío—, albañilería, carpintería, peluquería y manejo de herramienta vibratoria. El factor que más pesa es la fuerza necesaria para el agarre, que aumenta con herramienta desafilada, mango inadecuado o guante de talla equivocada.
¿En qué se diferencia del síndrome del túnel carpiano?
En el mecanismo y, por tanto, en la medida correctiva. El túnel carpiano responde sobre todo a la desviación de muñeca y a la repetición; la epicondilitis, al agarre con fuerza y a la supinación-pronación del antebrazo. Bajar la altura de un plano de trabajo puede resolver uno y no tocar el otro.
